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¡PROBATE (SUCESIÓN TESTAMENTARIA): UNA PESADILLA LEGAL!

La pérdida de un ser querido siempre es una experiencia difícil y dolorosa. Además de enfrentar el duelo por la muerte de un familiar o amigo cercano, también es necesario comenzar a ocuparse de los arreglos funerarios, reclamaciones de seguros de vida y otros asuntos financieros. Muchas veces surgen preguntas e inquietudes sobre estos temas, y es normal sentirse perdido o confundido.

Cuando una persona fallece, sus bienes generalmente pasan por un proceso conocido como probate (sucesión testamentaria), un procedimiento supervisado por el tribunal que consiste en identificar y valorar los bienes del fallecido, pagar a los acreedores y distribuir los activos restantes a los herederos o beneficiarios.

En teoría, el proceso de probate parece sencillo. Sin embargo, la realidad de tratar con los tribunales puede ser estresante, complicada y confusa.

La ley de California establece que si una persona fallece dejando un patrimonio sujeto a probate con un valor de $208,850 o más, será necesario completar un procedimiento testamentario para transferir los bienes a sus herederos o beneficiarios. En términos prácticos, cualquier persona que sea propietaria de una vivienda (ya sea que esté totalmente pagada o no) necesita proteger a su familia de este proceso.

El probate es lento, complejo y tedioso. Dependiendo de las circunstancias, puede tardar desde aproximadamente ocho meses hasta varios años en completarse.

Además de ser lento, el probate es costoso, lo que lo convierte en una verdadera pesadilla legal.

En la mayoría de los estados, los abogados cobran por hora o establecen una tarifa fija para manejar asuntos testamentarios. California es diferente. Es uno de los pocos estados que permite a los abogados cobrar una “tarifa estatutaria” establecida por ley, calculada como un porcentaje del valor de los bienes sujetos a probate.

Estas tarifas generalmente se calculan de acuerdo con una escala progresiva basada en el valor bruto del patrimonio testamentario.

Por ejemplo, supongamos que su patrimonio sujeto a probate incluye una vivienda valorada en $600,000 que está únicamente a su nombre, además de algunas cuentas bancarias, cuentas de inversión y un automóvil. El valor total del patrimonio es de $900,000.

La tarifa estatutaria del abogado sería aproximadamente $21,000, aun cuando la cantidad de trabajo legal requerido sea relativamente limitada.

Usted podría pensar: “Pero todavía debo $200,000 de hipoteca, por lo que mi patrimonio neto en la vivienda es de solo $400,000.”

Lamentablemente, eso no importa.

La tarifa del abogado se calcula sobre el valor bruto de los bienes sujetos a probate, no sobre el valor neto que realmente posee después de descontar deudas o hipotecas.

Existe la creencia equivocada de que un testamento evita el probate. Eso simplemente no es cierto.

De hecho, cuando existe un testamento, este debe presentarse ante el tribunal como parte de la petición de probate.

Otro error común que algunas familias cometen para intentar evitar el probate es transferir el título de la vivienda al nombre de un hijo.

¿Ha escuchado la expresión “ahorrar centavos para perder dólares”?

No agregue el nombre de su hijo al título de su vivienda. Hacerlo puede ocasionar la pérdida del importante beneficio fiscal conocido como “step-up in basis” (ajuste de base al valor de mercado al fallecimiento), lo que podría costarle a su hijo cientos de miles de dólares en impuestos sobre ganancias de capital cuando venda la propiedad.

Y hay riesgos aún mayores.

¿Qué sucede si usted pone su casa a nombre de su hijo y luego su hijo es demandado o se divorcia?

Su vivienda podría quedar expuesta a acreedores, sentencias judiciales o complicados procedimientos de divorcio.

Peor aún, ¿qué sucede si usted transfiere la vivienda a nombre de su hijo y su hijo fallece antes que usted?

En ese caso, es posible que su yerno o nuera termine siendo propietario de su casa.

Probablemente eso no sea lo que usted tenía en mente.

Por esta razón, prácticamente cualquier abogado especializado en planificación patrimonial le recomendará utilizar un Fideicomiso en Vida (Living Trust).

Un Fideicomiso en Vida funciona de manera muy similar a un testamento; es decir, le permite dar instrucciones sobre quién heredará sus bienes. Sin embargo, ofrece ventajas importantes que un testamento por sí solo no proporciona.

Es una de las formas más sencillas de:

  • Evitar el proceso de probate.
    • Preservar el beneficio fiscal del “step-up in basis”.
    • Permitir que sus herederos reciban su herencia de manera rápida y eficiente.

Una vez firmado el fideicomiso, su abogado transferirá la propiedad de su vivienda y otros bienes al fideicomiso.

Y la mejor parte es que usted mantiene el control total de sus bienes porque se designa a sí mismo como el “Fideicomisario” (Trustee) de su propio Fideicomiso en Vida.